lunes, diciembre 20, 2004

LABERINTO


Siento que me repito...
Cuál será la verdad, me pregunto.
¿Tendré que elegir entre una y otra... no pueden ser las dos certezas?
¿Cuándo recuperé la cordura?

El pensamiento se disemina en mi mente, se rompe en opciones que viajan a través de un laberinto, mis ojos las persiguen y no puedo entenderlo.

Una verdad y otra mentira... tal vez, ¿pero cuál?
A partir de esa premisa reflexiono, se parecen tanto una y la otra, pero en el fondo son sensaciones distintas, momentos que se contraponen uno del otro, situaciones completamente disímiles y tan iguales al mismo tiempo.

Dos verdades... ¿realmente puede haber dos verdades?
Si es así, ¿cuánto tiempo debe pasar entre una y otra?
¿Es inmediata la verdad... cómo pueden repetirse dos verdades idénticas?
Por eso no me gusta ser tan sensata a veces.

Dos mentiras... me parece más factible
¿Cómo puedo distinguirlas?
Analizo las imágenes... las escenas claves, el momento preciso en que todo se complicó hacia dentro.
Entonces me encuentro en medio de las miradas... transparentes... gris y negro... una clara y la otra turbia, pero ambas con sombras.

¿Y la mía?
Sola, temerosa... con ganas de encontrar lo ausente.

Regreso al punto de partida, no hay salida de mi laberíntica razón... solo dudas que poco explican el porqué.
Entiendo que está en mi, ¿pero cómo puede estarlo sólo en mi... no existe una relación con mi entorno?

¡Eres tú quien piensa!

Sí, pero a partir de qué, ¿de la nada? ¿Son historias inventadas las que me llevan a cavilar? ¿En verdad no hay razón para esparcir el pensamiento?
¿Y entonces por qué veo cómo me repito? ¿Lo ves tu?

¡Eres tú la única que quiere ver!

También percibo otra verdad más allá... y ésta sí es cierta, porque lo vi en mis sueños, a través de un túnel, por entre los árboles, salpicada de color...

...sí, tal vez no era el momento, no lo es y por ello me enfrento ante dos verdades que me aterran... y me cuestiono.
Se parecen, pero no lo son...

Lo que te asusta es la coincidencia, que una sea madre de la otra, que sin la primera la segunda nunca hubiera podido existir...

Eso es...
Pienso demasiado y en ocasiones no me doy cuenta.

La verdad nada tiene que ver con presencia... no es ésta la que condiciona su existencia.
La verdad es una sensación diáfana, cálida, vigorizante... la verdad está dentro... como el amor.