
De noche salen los demonios de mi mente, se mofan de mí, me golpean, incitan a que de mi cuerpo salgan otros personajes con los que convivo a diario y sofoco para que no hablen a mis espaldas, de frente, de lado o simplemente hagan resonar sus voces en mi interior.
A veces me bloqueo para no sentirlos cerca, me lleno de historias, pienso en otras cosas y logro que se aparten de mi, pero hoy... hoy invité al demonio de la IRA a salir, a conversar conmigo, a desplazarse por mis venas y todo recoveco de mi ser, porque hoy tengo ganas de enojarme mucho, de maldecir, de desear el mal a otros, de crear en mi mente imágenes de muerte, de aislamiento, de soledad, de vacío, de destrucción...
Hoy quiero que las tinieblas caigan, que el desasosiego habite esta tierra; que el suelo se abra y de paso libre hacia las llamas del infierno; que el purgatorio sea el día a día.
Hoy quiero que los dientes de mi boca hagan presión los unos sobre los otros, quiero que mis cejas se frunzan, quiero que la luz de mi espíritu se torne negra y el rojo de mi KIN, que manche de sangre lo que está a mi alrededor.
Hoy quisiera ser un demonio, llenarme de rabia y lanzar chispazos de electricidad; volar con unas alas inmensas que destruyan lo que yace bajo mi, crear ciclones, huracanes, torbellinos gigantes que se coman lo que encuentren a su paso, y desgarrar con mis afiladas uñas tu ropa, tu piel, tu carne, tus vísceras, tu alma.
Quiero ser vapor y colarme por tu puerta, entrar en tus sueños para robarte el aliento; quiero destruirte, quiero que te mueras y revivas y te mueras y revivas y te mueras y revivas y te mueras y revivas y te mueras y revivas y te mueras una y otra vez.
Quiero ser abandono, quiero ser venganza, quiero ser una ave de mal agüero, quiero ser un animal ponzoñoso, quiero morirme a causa tuya para que no puedas vivir en paz.
(29/mayo/2006...12:38 am)